Como resumen del capítulo anterior de esta serie de artículos que decidí escribir (donde intento relatar las características principales del mundo arquitectónico de la Toscana), les recuerdo que habíamos señalado la importancia de La Torre de Pisa (como el símbolo por excelencia de esta Regione), el Castillo de los Orsini (en Pitigliano) y el “Palazzo Carovana dei Cavalieri”, cerquita a la Torre que ya mencionamos.
Sin dudas, el medioevo ha dejado infinidad de edificaciones impactantes, que se mezclan con la construcción más contemporánea. Y muchos edificios esconden historias tan atrapantes como la belleza que se admira a simple vista.
Uno de ellos es el Museo Nazionale del Bargello (llamado también Museo del Pueblo), situado en Florencia. Esta edificación suele ser una de las atracciones principales de la capital florentina, por contener grandes obras de arte, entre ellas:
• Baco, de Miguel Ángel
• David, de Donatello
• Tabernáculo de San Jorge, de Donatello
• Baco, de Jacopo Sansovino
• La Arquitectura, de Giambologna.
Ahora bien, cuando recorremos el interior de dicho lugar, pocos imaginarían que el mismo fue, antes de ser un Museo, una prisión (y lo más terrible, hasta mediados del 1700 en su patio se celebraran ejecuciones…).
Resulta que, a pesar de tener un pasado tan oscuro, no es más que la historia real de uno de los símbolos arquitectónicos de Florencia: de la misma manera, tampoco podemos dejar pasar que antes de convertirse en una cárcel, en primer lugar se trató de una fortificación que cumplía funciones meramente bélicas. Ver articulo completo »






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Un curioso evento viste a Pisa de fiesta cada 25 de marzo, un acontecimiento que quizás no todos conocen: el ” Año Nuevo Pisano”.


